Ana Duarte, alumna con Matrícula de Honor en sus estudios de Bachillerato se despide en este artículo del IES San Fulgencio. Con sus palabras cerramos este curso lleno de experiencias de aprendizaje. Muchas gracias, Ana, por ser nuestra reportera del mes de junio. Mucha suerte en esta nueva etapa que comienzas, seguiremos acompañando tus pasos desde la distancia.

Soy Ana Duarte y hoy me toca despedirme del lugar en el que he pasado estos últimos seis años, aunque aún me cuesta creer que ya no volveré a ser una alumna del instituto. 

En 2018 me despedí del centro Miguel de Cervantes, el colegio en el que me crié desde los 3 años, y entraba con miedo por las puertas de San Fulgencio. Mi clase era muy nueva, sólo mantenía a tres o cuatro compañeros de clase, y pasaba de tener tres maestros a diez profesores diferentes. 

A lo largo de los años conocí a muchos compañeros nuevos que se convirtieron en amigos y a los que siempre recordaré como esenciales en esta etapa. 

Además, me he encontrado con profesores que realmente me han marcado para siempre: en la ESO Sandra de historia en 1º, Álvaro de educación física en 2º, Eduardo de tecnología en 4º, Juanma mi tutor y profesor de inglés en 4º… Y muchos más que harían esta carta interminable. También en bachillerato considero haber tenido mucha suerte, y aunque sea más reciente sé que también me marcarán. Gracias al apoyo inigualable de María José de lengua y María José de mates, la cercanía y lo mucho que me han enseñado Marta Cid y Álvaro Filter, o a Jesús Campos, que además de haber sido nuestro jefe de estudios y director en los últimos años, ha hecho que la asignatura a la que más le temía de segundo de bachillerato haya sido una de las que más he disfrutado.

Agradecer a ellos y a todos los demás por ayudarme a mí y a mis compañeros con todo lo que estaba en sus manos y prepararnos tan bien para el futuro. 

El San Fulgencio siempre estará en mi memoria, y no sólo por mis compañeros y profesores, sino también por muchos detalles como los torneos de voleibol del recreo, aquella vez que tuve el honor en 1º de la ESO de bailar en la graduación de 2º de bachillerato, o las actividades del día de Andalucía en las que nos daban el desayuno molinero. 

Y aunque sé que sin mi curso y mis compañeros no será lo mismo, deseo al instituto lo mejor, ya que ha sido mi segunda casa durante una etapa preciosa de mi vida.