Soy Antonia y vengo de Alemania. Llevo aquí ya más que cuatro meses, al principio de septiembre  llegué. Ya pronto vuelvo a mi país. Me gustaría contaros mi experiencia aquí en España como alumna extranjera. 

El primer día de colegio me llevó mi tutora, la mujer con la que vivo aquí, al instituto. Solamente tuve  que estar las dos últimas horas de clase. Mi tutora y un profesor del centro me explicaron dónde  tenía que ir, pero al final, sin embargo, tuve que pedir ayuda. Me llevaron al aula dónde me recibió mi  maestra, que primero me presentó a los compañeros y luego me explicó todo lo importante en inglés para que yo lo pudiera entender. Con el poco español que sabía y entendía no era nada fácil al principio, pero con el tiempo se ha ido mejorando. 

Los siguientes días empezó otro reto. Conocí a todos mis profesores. Lo del idioma seguía siendo una traba para mí, pero cuando no entendía algo los profesores volvían a decirlo otra vez o me  hablaban en inglés. Mis compañeros también me ayudaron mucho: Les dijeron a los profesores que era estudiante de intercambio y que no les entendía y que me hablaran más despacito. También me  ayudaban a traducir cosas al inglés ellos.

Cuando empezaron los profesores con las clases, primero entendía muy poco. Me  apuntaba palabras que no entendía y luego en casa las traducía y estudiaba. Así empezó a mejorar mi  español poco a poco. 

Después de un rato vinieron los primeros exámenes. Estudié siempre en español, para aprender las  palabras necesarias. Al principio era difícil hacerlo todo en español, porque estaba acostumbrada a  estudiar en alemán. ¡Pero valió la pena! Al final, saqué muy buenas notas. Claro que hubo también  exámenes que suspendí. Mi meta era aprobar al final del trimestre en cada asignatura y lo conseguí. Mis profesores me dieron mucho apoyo y mis compañeros me ayudaron también. Nadie dijo que sería fácil, hay que estudiar mucho. Pero es posible conseguirlo, si quieres. 

Aparte de lo de las clases y las notas, conocí también a mis amigos en el instituto. En la primera  semana una compañera mía me habló, se presentó y me ofreció su ayuda. Siguió ayudándome hasta  ahora. Cualquier duda que tenía le podía preguntar. En los recreos me presentó a su grupo de amigos.  Con ellos hice nuevos amigos. He pasado todos los recreos con ellos y a veces nos quedamos por la  tarde. Me llevo muy bien con ellos. 

Como ya me voy a Alemania incluso me hicieron una fiesta sorpresa.  

En total puedo decir que he pasado un tiempo muy bonito aquí en España. El colegio para mí era sin  ninguna duda un desafío y al principio no era nada fácil. Pero gracias al muchísimo apoyo que he conseguido de toda la gente de aquí al final conseguí lo que quería (aprobar) ¡Estoy muy orgullosa de tener tan buenos amigos por aquí y también muy contenta de haber tenido tan buenos profesores! 

A las personas que piensen hacer un intercambio se lo puedo recomendar totalmente. No es  siempre todo muy fácil y hay buenos días y malos días. Pero el recuerdo que te llevas es muy bonito. No solo aprendes el idioma y la cultura, sino también experiencias para la vida.  Son cosas que no habrías aprendido si te hubieras quedado en tu país. Te vuelves más autónomo y abierto para cosas nuevas. La experiencia de un intercambio te  acompaña durante toda tu vida, y te servirá para siempre.

Tienes que disfrutar del tiempo que estás allí y aprovechar cada día, entonces te llevas un recuerdo  muy bonito.

Antonia Hlawatsch, 1º Bachillerato C