En este curso escolar, una alumna italiana, Carola Lanza, ha iniciado los estudios de Bachillerato en nuestro centro y nos cuenta en este artículo su experiencia en el instituto. Ha sido muy gratificante ver cómo se ha adaptado al sistema educativo español y cómo ha superado los retos académicos y personales que ha supuesto cursar 1º Bachillerato en una lengua, que no es la suya, y alejada de su entorno familiar. ¡Brava, Carola!

Hola a todos. Soy Carola Lanza, de 1.º B de Bachillerato, y mi querida profesora de Lengua y Literatura Castellana, Carmen Elena, me propuso escribir este reportaje. Acepté la oportunidad con mucho entusiasmo.

Probablemente muchos habréis oído hablar de la “chica italiana que llegó a Écija”; pues bien, soy yo, y hoy estoy aquí para contaros mi experiencia en España, y especialmente en el instituto.

Llegué al IES San Fulgencio el 16 de octubre de 2025, un jueves, y la acogida que recibí por parte de mis compañeros quedará para siempre grabada en mi corazón. Sin conocerme apenas, se mostraron inmediatamente interesados en mí, cercanos y amables, y me acogieron entre ellos desde el primer momento. Intentaron integrarme en el entorno social del instituto y no dudaron ni un segundo en demostrarme su cariño.

Quiero destacar que no doy esto por sentado en absoluto. No todo el mundo recibe con tanta atención y amabilidad a una persona de la que apenas conoce el nombre. Esto demuestra que los alumnos del San Fulgencio, además de ser buenos estudiantes, son buenas personas, algo que considero aún más importante. Hoy puedo decir que he creado amistades sinceras, que siempre llevaré en el corazón y conservaré como un hermoso recuerdo.

Los profesores demostraron desde el primer momento una gran comprensión. Aprecié enormemente que respetaran mi forma de estudiar y mis “rutinas académicas”, sin privarme de ellas, aunque algunas fueran diferentes de las costumbres españolas. Me concedieron el tiempo necesario para adaptarme a los ritmos y a las dinámicas del nuevo instituto y nunca me sometieron a presiones excesivas.

Sin embargo, lo que más agradecí fue su constante preocupación por mi bienestar académico, reflejada en preguntas como: «Carola, ¿conoces esta palabra?», «Carola, ¿estás familiarizada con este tema?» o «Carola, ¿necesitas que te explique algo?». Solo espero haberlos sorprendido positivamente y haber formado parte de una etapa de su carrera profesional que recuerden con cariño en el futuro.

Mi año de estancia en España no ha sido fácil, especialmente teniendo en cuenta mi edad, pero sin duda ha sido muy valioso para mi formación personal, y el San Fulgencio ha contribuido de manera significativa a ella. Este instituto ha contribuido a formarme a mí, aunque solo haya sido durante un breve periodo, pero también contribuye cada año, desde hace mucho tiempo, a la formación de cientos de estudiantes, acompañándolos desde la infancia hasta la edad adulta y guiándolos hacia su futuro.

Carola Lanza.