La Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla ha otorgado el segundo premio del certamen «Vidas Palestinas» a nuestro compañero Felipe Mérida, enhorabuena, por este reconocimiento que nos recuerda que la poesía «es un arma cargada de futuro».

RAÍCES BAJO LA CENIZA

Solo soy un niño

rompieron mis sueños

como cristales contra el suelo,

robaron mi esperanza

antes de aprender a nombrarla,

cambiaron mi sonrisa

por un silencio prematuro,

me implantaron la tristeza

como quien siembra invierno

en mitad de la primavera.

Arrancaron mis juegos del patio,

apagaron la luz de mis cuentos,

dibujaron sombras en mis cuadernos

y me enseñaron el miedo

antes que el abecedario.

Solo soy una niña

a la que quemaron sus muñecas

y con ellas la inocencia,

asesinaron su belleza

no la del rostro,

sino la que brota limpia del alma,

llenaron de lágrimas secas

mis noches sin luna,

bombardearon mi fortaleza

hasta dejarla polvo y eco.

Callaron mi voz con amenazas,

vistieron mi risa de luto,

quebraron mis alas pequeñas

antes siquiera de saber

que podía volar.

Solo soy una madre

a la que dispararon sus entrañas,

donde latía el futuro,

y masacraron sin piedad,

como auténticas alimañas,

mis semillas de libertad.

Me dejaron los brazos vacíos

meciéndose en la nada,

la cuna convertida en silencio,

la leche amarga de impotencia,

el corazón hecho trinchera

y los ojos anclados

en una puerta que ya no se abre.

Pero incluso entre ruinas

late un susurro obstinado,

una chispa diminuta

que se niega a morir:

la dignidad,

la esperanza que, herida,

aún respira.

Felipe Manuel Mérida Álvarez