Para celebrar el lanzamiento de nuestra nueva página web, publicamos el artículo en el que Conchita Ortega, profesora de Dibujo y vicedirectora del IES San Fulgencio, recuerda sus años de trabajo en el centro. Son muchos los compañeros y antiguos alumnos que la siguen parando en la calle agradeciendo su magisterio. Muchas gracias, Conchita, por reivindicar la importancia de la docencia en nuestra sociedad.

LA FIRMA DE CONCHITA ORTEGA

Quizá sea bueno detenerse alguna vez y mirar el camino recorrido, observar nuestras propias huellas en el sendero de la vida y ser conscientes de que algo hemos ido dejando. Es verdad que el tiempo pasa tan deprisa que si miramos atrás parece que una densa polvareda ha cubierto todo el camino, y da pesar que haya crecido tanta maleza engulléndolo todo. Es la vida como esas ciudades desaparecidas bajo selvas boscosas y oscuras. Pero hubo una vez en que esas ciudades brillaron con esplendor y sus fuentes dejaron oír el rumor del agua.

Ahora me parece que he vivido mi vida con mucha intensidad, que me he entregado, en cada momento de mi vida, a aquello que constituía mi profesión o mi vocación; si es que estas dos cosas no eran una sola.He sido una profesora vocacional y entregada a mi magisterio. La enseñanza es también un aprendizaje y yo estoy llena de agradecimiento por la riqueza que me aportaron mis alumnos mientras les enseñaba. No solo me limité a explicar geometría descriptiva, mi clase de dibujo permanecía abierta durante el recreo y allí se gestó la revista Zarabanda con un grupo de alumnos amantes de la literatura, pero también organizamos el mercadillo de arte donde los alumnos de arte hicieron gala de su creatividad pictórica o el grupo ecologista SAUCE con el que comenzó en el Instituto San Fulgencio el reciclaje de papel. Entonces andaba por el Ayuntamiento Juanma Barrios que colaboró con este proyecto, facilitando un contenedor que recogía el papel desechado. Verdaderamente quien se vuelca en un proyecto, quien quiere mejorar un poquito el mundo en el que habita, siempre encontrará personas entusiastas a su alrededor. Y ¡qué rica puede ser la cosecha en un terreno bien abonado!

Ahora, pienso en tantos alumnos a los que inicié en el maravilloso conocimiento de la Geometría, y recuerdo aquella frase de Platón escrita en el frontispicio de su Academia. “No entre aquí el que no conozca la Geometría” porque verdaderamente ese conocimiento, nos enseña a pensar, nos enseña a razonar, en resumen; nos enseña a ser libres. Y, si alguna vez encendí una lucecita en aquellas mentes juveniles, si verdaderamente les enseñé a pensar, les enseñé a discurrir, espero que ahora sean portadores de luz con un pensamiento independiente y libre, porque solo las mentes razonadoras, las mentes que piensan, no se someten a dictados de ningún tipo. El conocimiento de la Geometría ha sido la antorcha iluminadora.

Concha Ortega.